Hora de cerrar las brechas del distanciamiento social en la educación

Hora de cerrar las brechas del distanciamiento social en la educación

Si algo dejó en claro el fenómeno del aislamiento social motivado por el Coronavirus es que las personas lidian con él de maneras diferenciadas, sin embargo, entre todos los grupos etarios, es probable que uno de los segmentos demográficos más impactados haya sido el de la niñez y la juventud. La interrupción de sus dinámicas de interacción además de impactar sus habilidades de socialización e integración a contextos como el escolar, también significó un retroceso en sus capacidades académicas.

 

Participate Learning y su trabajo integrado

Los cambios surgidos en el 2020 con la llegada del Coronavirus impactaron fuertemente a educadores y estudiantes. Los acontecimientos fueron tan repentinos que hubo limitado tiempo para el análisis y una gran urgencia para actuar. Así, los educadores reclutados por Participate Learning, primero debieron ofrecer lecciones grabadas que se enviaban a los estudiantes, luego se pasó a clases online en tiempo real, luego se establecieron esquemas mixtos de presencialidad y distancia y más recientemente se ha vuelto a los salones de clase. En esta transición, los educadores, los distritos escolares, los centros educativos y el programa Participate Learning generaron un esfuerzo conjunto para apoyar el aprendizaje de niños y niñas en tiempos de aislamiento. Ahora, 100% presencial, el programa Participate Learning se encuentra en la búsqueda de nuevos maestros que quieran ser parte de este esfuerzo por una educación multicultural en los Estados Unidos. Si es educador y está interesado en vincularse al programa puede aplicar en www.participatelearning.com.

 

No es un síntoma local, sino más bien global, en esto coinciden las educadoras hondureñas Angela Ramos y Anayansi Young, quienes comparten dos características en común; por un lado, ambas trabajan dentro del sistema educativo norteamericano y han experimentado el antes y el después de la llegada del Covid 19, y por otro, forman parte de los educadores reclutados por el programa Participate Learning que genera intercambios para que maestros de todo el mundo vayan a enseñar a niños y niñas en edad escolar en Centros Educativos de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia, y que estos gocen de una educación multicultural.

Angela Ramos es maestra de niños y niñas de cuarto y quinto grado de la escuela, con edades que oscilan entre los 9 y los 12 años. Ella trabaja como educadora en los Estados Unidos desde el 2019, por lo que tuvo la oportunidad de ver el antes y el después de la pandemia, los efectos que tuvo el distanciamiento social en el proceso de enseñanza y cómo esto le afectó a la niñez no solo desde el punto de vista académico, sino también emocional.

“Mis estudiantes de cuarto grado están por terminar su ciclo escolar y este año han tenido que procesar muchos cambios, no se trata ya solo del aprendizaje en sí mismo, sino también de las reglas y parámetros en la escuela, establecer nuevas rutinas, estar cerca de otros compañeros, retomar la comunicación cara a cara. Hemos detectado vacíos en bases elementales en lo académico y eso ha impactado el sistema escolar en su conjunto, la mayoría vienen, por ejemplo, con una comprensión lectora muy limitada, así como un sentido numérico muy básico”, explica Ángela Ramos.

Asimismo, la maestra Anayansi Young quien brinda clases a niños y niñas de cuarto grado en edades comprendidas de 10 a 11 años; tras dos años de trabajo en los Estados Unidos con el Programa Participate Learning, explica que en este proceso de adaptación hubo momentos en los que se mostraban debilidades en la socialización, poca tolerancia a la frustración, dificultad para manejar las emociones, y una limitada educación socioemocional.

¿Cómo superar las dificultades en la educación?

La maestra Ramos, señala una serie de lecciones que ha aprendido de cara a reducir las brechas o vacíos generados por el distanciamiento social y la interrupción de la asistencia física al salón de clases, entre las que se puede mencionar como elemento clave, el mantener una fluida comunicación entre el maestro y el estudiantado como una manera de reforzar la confianza y progresar sobre una base sólida en la que se conozcan los objetivos del aprendizaje y los alcances esperados. De igual manera, que el maestro se esfuerce por ser creativo y brindar siempre la milla extra para apoyar a los estudiantes a cerrar sus brechas; y, desde luego, cuando sea necesario, buscar el apoyo de la estructura que se tenga a mano, como orientadores, trabajadores sociales o psicólogos si es que el equipo escolar dispone de estos perfiles.

Por su parte, una de las recomendaciones señaladas por la maestra Young, para quien el apoyo en casa es muy relevante ya que facilita el progreso de los estudiantes y, en tanto ellos ven su propio desarrollo, se motivan para querer aprender más; es la de buscar apoyo en la familia para crear una cultura de reforzamiento de habilidades y destrezas en casa, así como fomentar el seguimiento de las rutinas en la escuela.

“En la parte académica tuvimos varios sistemas de apoyo, por ejemplo, se hizo un diagnóstico para ver en qué materias estaban fuertes y en cuáles débiles, para hacer un trabajo de refuerzo individualizado y abarcar las debilidades de manera diferenciada. En este camino es necesario involucrar mucho a los padres de familia mediante ejercicios que les indicamos, por ejemplo, para acompañar a sus hijos a superar brechas en temas de dificultades de lectura y comprensión, así como reforzar la atención porque nos hemos dado cuenta que los estudiantes también habían mostrado debilidades en su capacidad de atención y retentiva”, puntualizó Anayansi Young.